Uno de los problemas de las operaciones militares es que una se cuelga a la televisión y escucha una sarta de estupideces desde patriotismos paranoico, que ya no me toca, hasta la murga de especialistas de todo tipo de materias como de guerra, de árabes, de antisemitismo, de nervios e histeria,los más desesperantes son los especialistas para dar recomendaciones como què hacer para protegerse de los misiles cuando estamos en plena carretera, porque mientras más cerca estamos de la distancia de tiro menos tiempo tenemos para encontrar un lugar seguro y por supuesto una no tiene ninguna posibilidad de nada en ese maldito minuto y medio que tengo, desde que tiran el misil hasta que cae : debería cargar a mi madre inválida, sin contar con el ruido espantoso de la sirena y bajar corriendo los cuatro pisos para llegar al refugio ya que carezco de habitación antimisil y emtonces pienso en este refugio que es todo menos eso, hiede, está sucio y lleno de muebles viejos, palacio de ratones y topos ,gente que me hace gritar de la cocina " Callate taradooo!" pero una sigue porque no queremos estar fuera de ello, la Matrix nos tiene totalmente cazados. Es un hecho, las mujeres no tenemos nada que hacer en las guerras y la que aparezca la puteo...!!
Son los hombres,con esa manía de vivir al borde del precipicio, de odiar al otro, de proteger intereses ajenos, de llenarse de mentiras patrioticas, politicas y religiosas y enviar a la muerte a los mas jóvenes.
Bueno se escuchan sirenas en BerSheba, voy a preparar el estofado, no guardo Shabat aunque deberia hacerlo..
sábado, 17 de noviembre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Cuentos de mal vivir
Cuentos de mal vivir.
Petronio era tan tímido y turnio, la primera vez que besó a Lisette fue en un dedo el día de la Independencia y le supo a grasa de asado de cordero, la segunda vez lo hizo 25 años mas tarde en un cibercafé en una video conferencia, esta vez le dió un dolor de estómago.
Corina solia cantar en las calles, pretendía superar a Gene Kelly, en su infatigable "Cantando bajo la lluvia" pero como era zurda, lo hacia en silencio y sin moverse, no vaya a ser que se tropiece con algún adoquín. Corina era por sobretodo culta y sencilla y su sentido de la dignidad le quitaba el sentido del ritmo..
Estefanía sufría en silencio mortal la visita al dentista, le parecía aberrante, indignante pero su sentido de la estética le daba valor para mantener la boca abierta hasta el dolor y sentir el olor de nariz de su dentista.
Adus tenía ideas socialistas pero no le gustaba comentarlas, sentía que a pesarde todo lo bueno que puede ser el compartir, él no estaba tan dispuesto a dar la mitad de lo suyo a nadie.
Petronio era tan tímido y turnio, la primera vez que besó a Lisette fue en un dedo el día de la Independencia y le supo a grasa de asado de cordero, la segunda vez lo hizo 25 años mas tarde en un cibercafé en una video conferencia, esta vez le dió un dolor de estómago.
Corina solia cantar en las calles, pretendía superar a Gene Kelly, en su infatigable "Cantando bajo la lluvia" pero como era zurda, lo hacia en silencio y sin moverse, no vaya a ser que se tropiece con algún adoquín. Corina era por sobretodo culta y sencilla y su sentido de la dignidad le quitaba el sentido del ritmo..
Estefanía sufría en silencio mortal la visita al dentista, le parecía aberrante, indignante pero su sentido de la estética le daba valor para mantener la boca abierta hasta el dolor y sentir el olor de nariz de su dentista.
Adus tenía ideas socialistas pero no le gustaba comentarlas, sentía que a pesarde todo lo bueno que puede ser el compartir, él no estaba tan dispuesto a dar la mitad de lo suyo a nadie.
sábado, 1 de septiembre de 2012
recuerdos de secretaria
Le
gustaba el saloncito todo vestido de blanco, el gran sofá cercado por
una hiedra fabulosa que ofrecia con bondad un frescor primaveral aún
en días sofocamtes de Agosto. El escritorio era irreal, ubicado junto a
la ventana, cuyas cortinas albas, permitían que el sol golpeara su
oreja izquierda obligándola a mirar esa paloma de Picasso que él habia
comprado en Barcelona, en aquellos tiempos de misticismo politico, pero
nada le gustaba mas que ese cafe con leche que le servia antes de
comezar el dictado.
Ariel Roffé 1985 un recuerdo fugaz
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