sábado, 1 de septiembre de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
Un Viernes de fin de mundo
Y llegó el Viernes, desde la mañanita maúllan los
cuervos y graznea el gato. El olor primario a tostadas y café envuelve
el barrio y el sol desde temprano,viola las rendijas de las persianas .
Nadie grita y algunos pasos
cansados se sienten por la escalera, es un vecino que regresa de su
trabajo. No escucho noticias ni me importam,
El cielo ruge de aviones cada diez minutos,
Se termina la semana sin mi hermana, habrá que acistumbrarse a su ausencia...
El año del fin del mundo esta por acabar y siento que se desintegran el pasado y el futuro formando una gran majamama de masa gris, incolora ,unsabora que no produce ni alegria ni añoramza, solo un largo bostezo
El dia está hermoso , aúlla una ambulancia a lo lejos
y alguien con dulzura llama a su perro que defeca en la entrada.
El Viernes de mañanita se arrastra entre las sombras, no quiere ser pasado no quiere ser brumoso, no quiere ser olvidado.
jueves, 10 de mayo de 2012
La Seci Bon
La Seci Bon
La llamaban Seci Bon, era rubia rabiosa con marcadas raíces negras en el pelo, de corazón grande , cariñosa y sensual, fumaba mucho con una boquilla de carey, regalo de algún admirador, la pensión donde vivía era de aquellas donde nadie casi pagaba, a nadie nunca echaban y las cuentas se pagaban entre todos cuando llegaba la amenaza de corte. La Seci Bon usaba perfumes y cremas en cantidad y ,por donde pasaba su cuerpo alto y regordete dejaba su aroma da perfume barato impregnando el aire con la crema de lechuga . Dormía siempre hasta muy tarde, ella era la única que traía dinero a casa, por lo que la dejaban dormir cuanto quisiera. Un día comenzó la tos, esa tos que todos temen, esa tos que todos escuchaban preocupados y que traspasando las paredes y cortinajes de la vieja casa de pensión les martillaba la cabeza: ya nadie traía dinero a casa, ya nadie cantaba, ya nadie ríe. .La Sra Marta, una de las clientas, decidió a llevar sus cosas a la casa de empeños, allí por cinco pavos dejó en consigna: las sábanas de lino, los manteles bordados que tenían tanta historia .. La Seci Bon comenzó a empalidecer y ya su pelo no era esa mata rubia, sus mejillas lucían la barba morena/canosa, y sus olores pasaron a ese olor impregnante de mentol y el eucaliptus en sus humores nada agradables que le provocaban la debilidad.
Seci Bon dejó el mundo y en su velorio se escuchó una y otra vez la voz gangosa de Ives Montand que cantaba susurrando C'est si bonne.
Al mes, uno de los clientes trajo a otra rubia despampanante, esta vez su nombre era Margot.....
Raquel Vega
AZur 9 de mayo del 2012
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